Masculinidad Y Machismo en los colegios

LA MASCULINIDAD COMO PUNTO DE RECONSTRUCCIÓN EN LA ESCUELA

Últimamente no paramos de escuchar la palabra masculinidad en los medios de comunicación. Bien sea por el último disco de C. Tangana, El Madrileño, o cada jueves después del capítulo de “La Isla de las Tentaciones”, dónde se debate si la masculinidad de Diego o “Manué” son las predominantes, válidas, discutibles, etc. Pero el trasfondo de la cuestión sigue sin abordarse con espíritu y análisis crítico. Escuchamos campanadas, pero no sabemos de dónde nos vienen.

Como bien recalca el gran Ritxar Bacete en su libro Nuevos hombres buenos,  la masculinidad y los hombres están en crisis. Se ha roto el tablero y necesitamos reconstruirlo.

Esta Crisis surge por la incapacidad de adaptación del viejo modelo de masculinidad a una sociedad cada vez más igualitaria, libre, diversa, empoderada y emancipadora. Y todo ello tiene relación directa con nuestro sistema educativo.

Sin embargo, damos un paso hacia adelante y cuatro hacia atrás. Lo hemos visto en la última gala de los Goya, donde comentarios machistas y misóginos como “esa para mí” se colaron en el directo, justo el día antes del 8M y la polémica de las NO manifestaciones feministas. Debemos de acabar con esto. Como dice Antonio J. Rodríguez en su entrevista para eldiario.es , la frontera última de la masculinidad reside en los siguientes elementos:

 

  • La renuncia a la propiedad del cuerpo de la mujer.
  • La renuncia al estado de guerra permanente con otros hombres.

 

Antes de entrar en profundidad al análisis de ciertos puntos que atañen a la masculinidad hegemónica y otro tipo de masculinidades en la escuela, os recomendamos qué veáis este capítulo de Gen Playz para ir calentando motores.

 

 

Capítulo «¿Qué es ser hombre?» del Programa Gen Playz de R.T.V.E

 

Desde nuestro punto de vista los puntos claves a analizar en la construcción de las masculinidades en la escuela son muchos, pero nos centraremos en los siguientes:

 

 

SISTEMA EDUCATIVO

 

Como hemos visto en nuestro post «Cinco aspectos clave que el curriculo educativo deberia incluir», el sistema educativo es machista, aunque no quiera serlo. Y os explicamos el porqué.

Si analizamos los libros de texto, comprobamos que en los libros de historia aparecen hombres en un 98% de los casos. Las mujeres están silenciadas, al igual que otras muchas personas. Si analizamos un ejemplo común de problema de matemáticas de primaria como este: Pedro arregla 5 motos y 2 coches. María compra 3 peras y 4 manzanas. ¿Cuántos automóviles arregla Pedro y cuántas piezas de fruta compra María?”, podemos comprobar cómo estamos inculcando, de forma subliminal para algunos y para otros y otras de forma manifiesta, que el hombre arregla y la mujer se ocupa de las tareas domésticas.

Otro claro ejemplo es el uso y disfrute del recreo y el patio escolar. Son los niños los que acaparan las canchas donde juegan a deportes como el fútbol o el baloncesto, mientras las niñas quedan relegadas a otros espacios. Aunque siempre existen excepciones, la masculinidad impera en el día a día, como nos cuenta María del Carmen Rodríguez Menéndez en su artículo Identidad masculina y contexto escolar: notas para un debate. Y es aquí donde queríamos entrar de pleno.

 

Patios Inclusivos. Machismo y Masculinidad

Imagen de unos niños jugando en el patio de un colegio (elcorreo.es)

 

La construcción de la masculinidad no es para nada lineal e influyen muchas variables como la etnia, la clase social, el contexto familiar y cultural, la propia cultura escolar, la edad, la identidad sexual, etc. Hay muchas maneras de crearse una propia identidad, pero la masculinidad estandarizada está muy marcada dentro de los procesos sociales en el contexto educativo, lo que marca tremendamente las relaciones entre iguales, dónde se configura una jerarquía de género. Aquí, predomina la masculinidad hegemónica, que se construye en oposición a la feminidad y otras formas de ser chico.

En suma, los recursos sociales, culturales, físicos, intelectuales, y económicos que cada uno de los chicos es capaz de acumular y presentar ante los demás determinarán su estatus, ayudando a construir su identidad masculina.

Esta situación produce una dicotomía que diferencia la masculinidad hegemónica del resto de masculinidades, y es aquí donde queremos resaltar la existencia de ciertos aspectos donde la conducta de macho alfa sale a relucir:

 

LA OPOSICIÓN A LO FEMENINO, A NO SER QUE TENGAS NOVIA

 

Resulta especialmente llamativo el comportamiento de los chicos que responden a un patrón de conducta heteronormativa y de masculinidad hegemónica. Estos suelen rechazar a las chicas, sus opiniones, sus gustos, etc., a no ser que puedan tener novia, momento en el que ya tienen su triunfo personal. Nadie puede criticar o hablar mal de «su novia», pero él sigue mostrando la misma actitud de oposición a lo femenino con otras chicas. A esto nos referíamos con las palabras de Antonio J. Rodríguez que hablan de renunciar a la propiedad del cuerpo de la mujer. Es aquí donde entraría el papel de la idea de las relaciones y del amor romántico instaurado en la adolescencia.

Dicen que el amor es la fuerza que todo lo cura, pero todo depende de cual sea el significado se le atribuya. Porque Coral Herrera  habla del amor romántico como el mecanismo cultural más potente para perpetuar el patriarcado y señala, además, que la lucha contra la violencia machista debe incluir la consolidación de otros modelos de relaciones, siendo estas unas reflexiones con las que estamos completamente de acuerdo.

El amor, como concepto culturalmente creado, varía dependiendo del significado que se le atribuye, pero, lo que socialmente se enseña por amor en cualquier medio de comunicación, película, canción o dibujo, es la relación entre dos personas, que resulta siempre desigual.

Cómo nos apunta Coral Herrera, “amamos desde el concepto de propiedad privada y desde la base de la desigualdad entre hombres y mujeres. Nuestra cultura idealiza el amor femenino como un amor incondicional, abnegado, entregado, sometido y subyugado. A las mujeres se nos enseña a esperar y a amar a un hombre con la misma devoción que amamos a Dios o esperamos a Jesucristo”.

No podría tener más razón. El amor romántico se entiende en palabras de análisis crítico como control social y conceptos como maltrato, sumisión, obediencia, abuso, humillación, abandono de sueños o metas, etc. no deberían estar ligados al amor, pero lo están, y de qué manera.

Además, la libertad de la mujer no está latente en el amor. Como bien nos dice Coral, “a las mujeres nos han enseñado a amar la libertad del hombre, no la nuestra propia. Las grandes figuras de la política, la economía, la ciencia o el arte han sido siempre hombres. Admiramos a los hombres y los amamos en la medida en que son poderosos; las mujeres privadas de recursos económicos y propiedades necesitan hombres para poder sobrevivir”.

Ya que las princesas de los cuentos no trabajan, vamos a proyectarlo hacia las relaciones sociales reales, claro que sí. ¿Cómo podría existir de otra forma la dependencia económica que conocemos?. A las mujeres no les enseñan a luchar por la igualdad, sino a estar más guapas, y así nos va.

Y claro, si no hay libertad en el amor, menos todavía en el divorcio. Es ahí donde entra el honor del hombre, una cualidad de la que la mujer parece que carece, señalándola siempre como la culpable de la separación o, al menos, lanzando a la sociedad este mensaje. El honor convertido en crimen. Violencia de honor, violencia de género, por mucho que algún partido político no lo quiera ver.

Es así como funciona. Nos muestran un amor de príncipes y princesas, héroes y heroínas, etc., donde es el hombre quien tiene el poder y la mujer siempre va detrás y no lo puede dejar escapar, le da un estatus social, etc., siendo esto, no os engañéis, lo que nos proyectan en los colegios e institutos.

Necesitamos un cambio estructural en todo lo anteriormente comentado, orientado a no promover las relaciones heterosexuales dominantes, dejar de ver a la mujer como dependiente del hombre, de fomentar la identidad masculina en colegios e institutos y hacer políticas sociales igualitarias, realizando de una vez una transformación que desmitifique el amor y, por fin, darle el significado que realmente tiene, que no es otro que quererse sin daño, dominación o lastre.

 

LA MASCULINIDAD A TRAVÉS DEL DEPORTE

 

Si algún deporte se le da bien a un chico trata de exaltarlo lo máximo posible, dentro y fuera del patio escolar o en actividades extraescolares. Sin embargo, si a una chica se le da bien algún deporte, no tiene las mismas posibilidades de práctica, por ejemplo, en la cancha escolar. Simplemente tenemos que echar un vistazo a quién juega en las pistas del colegio y quien se queda relegado en otros espacios del patio. Es más, si una chica decide jugar a diario con los chicos en la cancha escolar, es etiquetada como «marimacho» en la gran mayoría de veces. Y si un chico decide que no quiere jugar al fútbol (u otros deportes) con los demás, lo tachan de blando, marica, etc.

¿Qué nos pasa? ¿por qué no se interviene?. El patio no es un lugar alejado de las desigualdades. Los recreos y el ocio también son un lugar de aprendizaje.

 

EL LOGRO ACADÉMICO

 

Muchos chicos tienen la tendencia a decir o aparentar que no se esfuerzan con varios resultados. En el caso de aprobar sacan a relucir su habilidad e inteligencia, haciendo énfasis además de su logro basado en un supuesto poco esfuerzo, sin embargo, si suspenden, hacen ver a los demás que les da igual estudiar y ridiculizan) a los que aprueban, creando el estigma de “chapones”.

Otra forma de presentar su supuesto logro se produce cuando suspenden, pero se agarran a que son buenos en algún deporte, siendo este último “logro” algo que si sumamos al aprobar los convierte en el macho alfa del grupo. Aquí se muestra una lucha silenciosa entre iguales por conseguir el mayor estatus, la segunda premisa que nos presentaba en su artículo Antonio J. Rodríguez.

 

LA TRANSGRESIÓN DE LA MODA Y EL HUMOR EN LA ESCUELA

 

Es cierto que la moda se ha convertido en un símbolo de cierto poder y de muchas desigualdades sociales. En cierta medida, entendemos que el uniforme escolar puede ser una solución para evitar estos problemas, pero puede traer como consecuencia la aparición de otros, como por ejemplo el de género, en el caso de obligar a utilizar pantalones para los chicos y falda para las chicas.

Además, son los chicos los que transgreden la moda del uniforme, como por ejemplo al subirse el cuello de la camisa para hacerse ver más chulos y que desobedecen la norma. Sin embargo, si una chica lleva la falda algo más corta, ya se le tacha de buscona, siendo esta doble vara de medir muy cuestionable.

 

Uniforme escolar. Machismo y Masculinidad

4 niñas en una foto utilizando un uniforme escolar «clásico»

 

Otro caso que tratar es el humor entendido como burla, siendo esto común en la masculinidad hegemónica y manifestándose al reírse del que no le gusta el fútbol, del que saca buenas notas, de las chicas, etc., o haciendo continuamente chistes homófobos, racistas o sexistas. Esto es la consecuencia de lo que ven y lo que escuchan, no siendo en cierta manera su culpa, sino el resultado de la influencia de personajes como Torrente o Amador Rivas y de programas como el ya mencionado “La Isla de las Tentaciones”.

 

CONCLUSIONES

 

En definitiva, como bien nos dice Carmen Rodríguez, “Las escuelas son contextos sociales de gran importancia en la construcción y refuerzo de la masculinidad hegemónica; sin embargo, también pueden convertirse en marcos sociales de referencia en la superación de los modelos identitarios que constriñen el desarrollo pleno de la personalidad de los chicos”.

Uno de los grandes retos del sistema educativo es el de implementar prácticas sociales, educativas y culturales feministas e igualitarias dentro y fuera del aula. Porque si no, en todos los demás ámbitos de la vida, seguirá imperando la masculinidad hegemónica.

Adoptar la perspectiva de género en cada asignatura es básico. Debe de ser una competencia transversal dándole más énfasis a la convivencia, a las relaciones sociales y a la forma en qué suceden, sin reducirlo a ciertas charlas anuales sin ningún tipo de interés para el alumnado.

Para acabar, desde Branque Asociación Cultural, queremos hacer énfasis en una iniciativa que nos parece fundamental para paliar la problemática tratada en este artículo, la idea de patios inclusivos.

No se trata de hacer desaparecer el fútbol, como muchas corrientes han querido hacer ver, sino de compaginar todo tipo de actividades intentando inculcar otros valores que no sean la competición, el éxito o la desigualdad, a través de juegos cooperativos, dinámicas de grupo o deportes variados, y haciendo protagonistas a todas y todos buscando su participación activa dentro de la vida del patio escolar.

 

patio coeducativo. Machismo y Masculinidad

Imagen de una Rayuela, uno de los elementos propuestos para los patios inclusivos

 

Por todo esto no debemos descuidar la reconstrucción de la masculinidad en la escuela, porque sino seguiremos perpetuando el sistema patriarcal desde su base.

Y no podemos permitírnoslo.

Ya no.

 

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¡Un Abrazo!

 

 

 

Branque Asociación Cultural
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